Un día se levantó Martita, Martita, la que me lavaba la ropita, ropita. Luego se levantó Irenita, Irenita, la que me traía el aguyita, al aguita. Y al final se levantó Marinita, Marinita, la simpática, la que me despertó al día siguiente, yo enfadada estaba, yo la regañé y a su cuarto se fue.
Yo la llamé y la perdoné.Amiguitas fuimos, amigos y amigas hicimos, en el zoo malitas estuvieron y murireron, solitas estuvimos y felices fuimos.
DESBORDAMIENTO
-
No son nuevas en este foro electrónico mis alusiones a la curiosidad como
uno de los mejores antídotos para la vejez, mejor dicho, para el
envejecimiento...
Hace 3 días