Un día se levantó Martita, Martita, la que me lavaba la ropita, ropita. Luego se levantó Irenita, Irenita, la que me traía el aguyita, al aguita. Y al final se levantó Marinita, Marinita, la simpática, la que me despertó al día siguiente, yo enfadada estaba, yo la regañé y a su cuarto se fue.
Yo la llamé y la perdoné.Amiguitas fuimos, amigos y amigas hicimos, en el zoo malitas estuvieron y murireron, solitas estuvimos y felices fuimos.
ÓBITO
-
Mi padre falleció en 2010, a sus 88 años de edad. No pudo, no supo y no
quiso entrar en los por aquella época casi incipientes mundos de internet y
de l...
Hace 1 día