Por lo
menos me quedan las pocas conversaciones, los pocos recuerdos. El problema es
que cada día que pasa, el olvido y el dolor es más grande, y cada vez son más
los días sin tí que contigo. Pero... soy feliz y sigo sonriendo. Siéntete
orgulloso, una persona sonríe por tí cada día, ya que poca gente tiene ese privilegio,
sigo sonriéndole a la vida como me enseñaste, a vivir cada momento, a
aprovecharlo.
ÓBITO
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Mi padre falleció en 2010, a sus 88 años de edad. No pudo, no supo y no
quiso entrar en los por aquella época casi incipientes mundos de internet y
de l...
Hace 1 día